Nos consideran “territorio de sacrificio” y por ello quieren instalar varias macroplantas de biogas que sumarían mas de 200.000 toneladas de residuos, en su mayoría purines de cerdo, gallinazas y restos de animales muertos. Residuos que en nuestra zona no existen, que no hemos generado y que, por tanto, nos los traerían de otros territorios.
Tobarra basa su economía y su futuro en un modelo rural sostenible, ligado a la agricultura. La implantación de una planta industrial de biogás supondría una transformación profunda del entorno y favorecería un efecto llamada a otras actividades intensivas como la ganadería industrial.
Las plantas de biogás pueden contaminar acuíferos mediante fugas de digerido (residuo líquido del proceso), derrames de materia prima (purines) o la gestión incorrecta de los nutrientes residuales, aumentando la saturación por nitratos y la presencia de patógenos.
Esto supondría el fin de la agricultura de regadío por cierre de pozos y daños irreversibles en espacios protegidos como la Laguna de Alboraj.
¿TOBARRA SE PUEDE PERMITIR EL LUJO DE PONER EN RIESGO LOS ACUÍFEROS A TRAVÉS DE LOS CUALES SE SUSTENTA EL TEJIDO ECONÓMICO DE LA POBLACIÓN?
