Tratamiento de los residuos
- Es imprescindible aplicar el principio de “el que contamina paga” y obligar al tratamiento de los residuos en origen orientando la instalación del biogás al autoconsumo, bien de calor o de energía. Sólo así la ganadería industrial se verá limitada al dedicar parte de sus beneficios a la reducción de su huella ambiental. Las depuradoras (EDAR) deben aplicar la biometanización en origen a sus lodos.
Comunidades locales
- La implantación de industrias de biometano debe incluir la negociación con las comunidades locales. De lo contrario, seguirá sucediendo como hasta ahora: una burbuja especulativa reconocida por ciertas voces de dentro del mismo sector del biometano, que va a tener impactos sociales y ambientales con los que ni los municipios ni los vecinos están dispuestos a cargar. No se pueden dar casos como que en un pequeño municipio se inicien tres procedimientos para plantas de biometano (por ejemplo, Campos del Paraíso, en Cuenca).
Consumo energía fósil
- No se puede desarrollar un modelo de plantas de biometano que se están basando en el consumo masivo de energía fósil, tanto por el transporte de residuos que no son locales, como por la consideración de los sustratos como “residuos” en lugar de como “subproductos”, que es lo que realmente son cuando se introducen en un biodigestor. Actualmente se les está considerando como “residuos”, por lo que se les asigna huella de carbono cero, cuando no es así.
Dimensiones de la planta
- Estamos asistiendo a que ninguna planta se dimensiona atendiendo a las necesidades e intereses locales sino de acuerdo con un diseño considerado óptimo por el sector, para obtener la máxima rentabilidad. Desde prácticamente las primeras plantas este modelo fue definido por los ingenieros como de alrededor de 150.000 toneladas. Es como intentar poner un zapato de la misma talla a todas las personas ya que ahorra costes, independientemente de cuál sea su tamaño de pie.
- Simplemente la obligación de que los residuos provengan de un radio de 20 km daría al traste con todos los macroproyectos que se están implantando en medio del rechazo de las poblaciones. También se pueden fomentar en algunos casos las alianzas entre algunos municipios para establecer comunidades energéticas.
- Somos perfectamente conscientes de que si esto no se hace es por la presión de las grandes compañías que necesitan dominar el mercado mediante la concentración de la producción que reduce costes y maximiza beneficios.
- No se puede considerar sostenible una planta de biometano donde un camión debe hacer, por ejemplo, 310 km (155 de ida y 155 de vuelta) para llevar 25 toneladas con las que se van a producir unos 700 M3 de biometano (sin contar con la energía invertida en los procesos que dan lugar a los residuos).
Autoconsumo del biogás en la propia planta
- No se puede consentir que por una mera cuestión de costes se permita el calentamiento de los procesos necesarios en las plantas mediante calderas de biomasa en lugar de con el propio biogás generado por la actividad. Nos encontramos que esto es así por una mera cuestión de costes, el biometano se va a pagar mucho mejor que la biomasa y esta segunda se considera con huella neutra de carbono, lo cual sólo es cierto parcialmente cuando se nutre de residuos forestales y no de talas.
Transparencia sobre los residuos usados y el disgestato resultante
- Los datos de los co-sustratos y sus procedencias no pueden considerarse amparados por el secreto industrial, deben ser públicos y transparentes, de libre acceso en el portal de transparencia de la comunidad autónoma para garantizar la fiscalización por parte de la ciudadanía. Del mismo modo el resultado de las analíticas hechas al digestato deben estar expuestas al público. No es suficiente con una analítica anual y sólo de los parámetros de patógenos deben hacerse como mínimo una trimestral y de todos los parámetros sensibles, nutrientes, patógenos, metales pesados, etc.
Aplicación del digestato
- Sólo se puede permitir la aplicación directa del digestato mediante el procedimiento de valorización agrícola en aquellos casos de pequeñas plantas de autoconsumo ligadas a instalaciones, pero si no se incrementan los servicios de vigilancia e inspección ambiental y se atienden de manera diligente las denuncias de las personas y asociaciones interesadas no estaría garantizada la inexistencia de problemas.
- El digestato es un residuo y no un biofertilizante, y es el punto más complicado y controvertido de las instalaciones de biometano. El tamaño de la planta incide de manera directa en la dificultad de su gestión, y de ahí la importancia de limitar el tamaño.
- Una buena gestión exige la separación de las fases, el compostaje del sólido, conversión en fertilizante o peletización y retirada de nutrientes del líquido, pero estos procesos no se pueden dejar al libre albedrío de las plantas sino que se deben de establecer de manera obligatoria a partir de 20.000 toneladas.
Actuación ante las malas prácticas
- Insistimos en que sin la persecución diligente de las malas prácticas y la inversión en personal que pueda controlar el correcto funcionamiento de las instalaciones los problemas ambientales crecerán. Actualmente el personal encargado de la labor se encuentra totalmente saturado y sin poder atender a todas sus tareas de manera eficiente. Sabemos que las plantas están encargando estudios olfatométricos, pero no los consideramos objetivos ya que son de parte, no provienen de la administración sino de empresas privadas pagadas por los promotores.
- No queremos encontrarnos con el desamparo de algunos municipios dónde las emisiones de las plantas están provocando problemas de salud a los vecinos sin que nadie haga nada al respecto (efectos de planta de Noez sobre Casasbuenas o repetidas denuncias de Balsa de Ves nunca atendidas). Por desgracia, cuando una planta se encuentra ya en funcionamiento, aunque tenga emisiones nadie se atreve a pararla. Esto no es aceptable, porque no es la gente de los despachos la que sufre las consecuencias, sino la de los municipios.
Modelo de ganadería industrial
- Las plantas de biogás no son la solución al problema de los purines y de la contaminación por nitratos como se demuestra en los países de la Unión Europea dónde el modelo de biogás está implantado más tiempo y que sólo han encontrado la posible solución en la disminución de la cabaña de ganadería industrial. Sólo hay que mirar a Holanda y Dinamarca. Por tanto no se puede mantener como condición para proyectos prioritarios el que incluyan un 50 % de purines como co-sustratos en las zonas vulnerables. Sabemos que no son medidas que se puedan tomar de un día para el otro, pero al menos se tiene que ver una intención de ir por ese camino o la conflictividad seguirá estando garantizada.