La industria cárnica debería ser la primera interesada en la moratoria a las macrogranjas en A Limia

Parcelas de la comarca de A Limia afectadas por vertidos incontrolados y excesivos de purines.

Comunicado de MEL: Movemento Ecoloxista da Limia, Ourense

Xinzo de Limia, 10 de octubre de 2025

El Gobierno gallego y los partidos políticos llevan 40 años asumiendo la teoría del desarrollo de que todo vale con tal de favorecer el agronegocio. Pero la población de A Limia ya se ha hartado. No vamos a sufrir más las consecuencias de este modelo. No aceptamos como normal el tener que comprar agua embotellada mientras las administraciones consienten que empresas privadas contaminen las aguas sin consecuencia alguna para ellas.

Ya no todo vale. La concienciación sobre la problemática ha crecido. La industria, los granjeros y los agricultores, en el punto de mira, están también percibiéndolo. Las administraciones parece que aún no… Pero si avanzamos en esa asunción de que no todo vale, empezarán a cambiar las malas prácticas.

  1. Moratoria

Las administraciones cumplieron su amenaza y recurrieron la sentencia del TSXG. Las mismas administraciones siguen procrastinando sin avanzar medidas: ni declaración de zona vulnerable ni estudio sanitario de la población de A Limia. Insistimos: las aguas de A Limia constituyen un peligro para la salud humana (ya no está en cuestión) y el origen del problema es la contaminación de las aguas por el vertido masivo de residuos de la industria ganadera (ya no está en cuestión). Pero las administraciones son como elefantes o grandes transatlánticos, les cuesta mucho cambiar el rumbo, pero no hay otra opción. Mientras, vecinas y vecinos continuamos padeciendo los impactos, hasta hoy nadie puso remedio a nada.

Urge frenar el incremento del volumen de residuos para empezar a controlar la contaminación a partir de este punto insostenible para la salud de las aguas y de las personas. La moratoria tiene coste cero para la industria y granjeros. La moratoria tiene coste cero para la administración y los partidos que gobiernan o aspiran a gobernar. Y la moratoria tendría un efecto inmediato al sentar las bases para empezar a solucionar el problema de la contaminación de las aguas y de la salud de las personas, es un comienzo de solución real.

  1. No perder más tiempo

No podemos seguir esperando por unas administraciones que no saben qué rumbo tomar. El problema no va a desaparecer mientras seguimos cruzados de brazos. Queremos que algo se mueva a favor del sentido común. Si la administración no reacciona, agricultores y ganaderos tienen que reaccionar.

El discurso de los partidos políticos que gobiernan o hacen oposición en esas administraciones apunta leves cambios. Tomemos el último pleno en la Diputación Provincial. El BNG empieza a asumir el marco de la situación de alerta de salud pública. El PSOE hace un ejercicio de autocrítica. «Todas las administraciones fallaron, absolutamente todas», dijo la nueva diputada socialista Marina Vaz después de declararse ecologista. Y desde el MEL estamos de acuerdo con ella. Pero ampliamos la diagnosis: todas las administraciones fallaron y continúan fallando. Todas, también los ayuntamientos que se libraron sin razón de salir sentenciados por el TSXG.

La sentencia del TSXG tuvo al menos un efecto en los discursos hasta hoy vacíos: ya no se pone en cuestión la dimensión de la amenaza ni las responsabilidades públicas y privadas. Administraciones y partidos dejaron pasar demasiado tiempo sin reconocer el problema. Y en esas siguen atascados como transatlánticos. Lo que no podemos es perder más tiempo en demostrar evidencias que están sobradamente documentadas. Ese ya no es nuestro debate. Queremos que algo se mueva ya hacia un nuevo rumbo.

  1. Zona vulnerable

El partido del gobierno de la Xunta aplica la prepotencia y desde la oposición aplican la condescendencia frente a las alertas ecologistas, científicas e incluso judiciales. Y frente a los poderes reales, los domina el miedo. ¿Será por eso que no se habla en las instituciones del origen de la contaminación? Acaso no se atreven a declarar la zona vulnerable por miedo. A lo mejor resulta que el miedo no tiene fundamento. ¿Quién se va a oponer a que todos podamos beber un vaso de agua limpia? Pregunten y escuchen a la gente, actores principales incluidos.

En el MEL confiamos en que agricultores y ganaderos estén ya virando también hacia ese nuevo rumbo a través de la aplicación de los purines en la cantidad y momento precisos. En el MEL confiamos en que la industria esté ya eliminando explotaciones obsoletas, que las administraciones no autoricen ampliaciones ni nuevas macrogranjas, que las balsas de almacenamiento de purín estén ampliando su capacidad y mejorando la calidad para evitar las filtraciones, y que la conciencia sobre las buenas prácticas crezca entre agricultores y granjeros. Ese fue y sigue siendo nuestro objetivo.

Si esto empieza a ocurrir, para tener completa y efectiva la declaración de zona vulnerable solo faltaría implementar el obligatorio código de buenas prácticas para agricultores, cultivadores de cereal y de patatas. Declarar la Zona Vulnerable es hacer oficial lo que estaría empezando a ocurrir ya. Porque la gente, todas y todos, queremos nuestros ríos vivos, nuestra tierra fértil, nuestras aguas limpias y saludables. Y hemos aprendido durante generaciones que cuidar los suelos y las aguas es condición de supervivencia.

M.E.L (Movemento Ecoloxista da Limia)