
El Ministerio para la Transición Ecológica ha lanzado la Consulta pública previa sobre el sello de excelencia en el ámbito del biometano.
Los cambios regulatorios que pretende hacer el Ministerio favorecen un modelo de plantas de biometano demasiado grandes e ineficientes, ignorando alternativas realmente circulares como la pequeña cogeneración eléctrica descentralizada.
El Ministerio quiere contentar a las grandes empresas gasistas para justificar el mantenimiento de la red de gas actual mediante la producción masiva de biometano, en lugar de fomentar una solución efectiva al problema ambiental de los purines y nitratos.
Hasta el 10 de mayo puedes participar (cualquier persona física o jurídica) en la consulta pública pinchando en el siguiente enlace:
Una vez rellenes los datos personales, pasa a la siguiente página (pulsando en el botón que pone «2») y copia y pega la respuesta a cada una de las 8 preguntas, modificando lo que consideres.
1¿Qué criterios concretos y medibles deberían contemplarse en la dimensión social del sello? ¿Cómo se acreditaría el cumplimiento de los criterios?
La planta no debe iniciarse por las necesidades e intereses de una empresa gasista, sino que debe partir de un diálogo con las partes interesadas, y hay que tener en cuenta de que hablamos no solamente de la industria y los ganaderos, sino también de la ciudadanía. Por tanto el proyecto debe construirse desde abajo para dar respuesta a las necesidades reales de un municipio o zona y no de las necesidades de rentabilidad de una promotora. Por lo tanto debe ser obligatorio la presentación de un documento donde se acrediten las reuniones mantenidas con los diferentes agentes sociales, asociaciones, ayuntamientos, ciudadanía, empresas, ganaderos, agricultores y las diferentes necesidades detectadas. Este estudio y esta demanda es la que dará lugar al proyecto, que se redactará de acuerdo con esto y para darle respuesta. La transparencia debe ser un parámetro obligatorio, los vecinos tienen derecho a saber el origen de los insumos, los resultados de las analíticas que se realicen al digerido y el destino del digerido, en qué parcelas se aplica y cuantas veces, así como los estudios del terreno que aconsejan el uso del digerido. Todo esto se tiene que acreditar con compromisos firmados en los que el incumplimiento llevará aparejada una reparación.
2¿Qué criterios concretos y medibles deberían contemplarse en la dimensión territorial del sello?
Los residuos podrán provenir de un radio máximo de 30 km, se priorizarán aquellas plantas promovidas por comunidades de autoconsumo y ayuntamientos o comunidades de ayuntamientos.
Cada nuevo proyecto deberá presentar los compromisos firmados por sus proveedores de residuos y estos nunca podrán estar duplicados.
Este radio excluye necesariamente el modelo de plantas industriales de gran tamaño que sólo sirven a los intereses de un mercado especulativo.
Igualmente deberán presentar el plan de gestión del digestato que incluirá la autorización de las parcelas de aplicación y su periodicidad.
La prioridad es que los residuos se traten en origen incentivando el autoconsumo de plantas ligadas a cooperativas, industrias, estaciones depuradora de aguas residuales (EDARs).
Las distancias de instalación no deben ser inferiores a 3 km de los núcleos urbanos pero debe evitarse también la proximidad a viviendas aisladas.
Las plantas que proyectadas en un término municipal se encuentren más cerca del núcleo urbano del municipio colindante deberán ser autorizadas por este.
3¿Qué criterios concretos y medibles deberían contemplarse en la dimensión ambiental?
-En los digestores mesófilos o termófilos nunca se permitirá el calentamiento con calderas de biomasa. Las necesidades de biomasa de una planta son demasiado grandes y ya existe una demanda demasiado grande de la misma. El único criterio por el que se hace es el de abaratamiento del proceso ya que el biometano se paga mejor. Esto supone un criterio económico pero no ambiental.
-Se deben excluir del sello todas las instalaciones vinculadas a la ganadería industrial ya que sólo compensan en un 10 % la huella total de carbono de la actividad.
-El digerido debe de ser separado en fases, compostando la fase sólida y aplicando retirada de nutrientes a la líquida a través de las mejores tecnologías disponibles en el mercado. No se debe permitir el uso directo en fertiirrigación.
Como ya se dijo deberá presentarse un plan de aplicación del digerido. Si se firma contrato con un gestor de residuos, será este gestor el que tenga que aportarlo y hacerlos públicos.
-Deberán hacerse auditorias de fugas con la periodicidad adecuada.
-El digerido deberá ser analizado periódicamente siendo los resultados enviados a la administración ambiental para que esta los haga públicos.
-En el estudio de huella de carbono no se puede considerar que el residuo tiene huella cero a su llegada a planta, por lo que se deberá incluir la huella del residuo a partir de su actividad de procedencia, lo que se denomina análisis de ciclo de vida. Se deberá presentar un análisis de la huella de construcción de la planta, tanto del transporte como de los materiales mismos. Y para la huella del transporte de los residuos se deberá conocer previamente los lugares de origen de los mismos y las distancias así como destino y distancias del digerido. Cada trayecto deberá ser contabilizado dos veces ya que el camión que llega debe volver a su lugar de origen y viceversa.
-Como ya comentamos, se deberá presentar un plan de auditorías de fugas hecha por empresa especializada.
-La descarga de los residuos se efectuará en naves cerradas con presión negativa y deberán instalarse biofiltros.
-Se proveerá a los trabajadores con el equipamiento necesario para protegerse en caso de fugas
4¿Cómo debería acreditarse el cumplimiento de los mismos, asegurando su adecuada aplicación?
-Contratos con las empresas cuyos residuos se van a tratar, envío mensual del registro de entrada de los residuos, tipología y procedencia.
-Plan de gestión del digerido con acuerdos firmados con los agricultores.
-Se realizarán analíticas completas del digerido de manera trimestral y se remitirán a la autoridad competente, y esta las facilitará a petición de la ciudadanía.
-Las auditorias de fugas se remitirán igualmente.
-Pero al final de todo, sin un servicio de inspección suficiente y ágil será imposible garantizar que se cumplen las normas y se evita el daños ambiental
5¿Qué peso relativo debería asignarse a cada dimensión del sello – social, territorial y ambiental – en el proceso de evaluación, y cómo debería tratarse el caso de plantas que destaquen en unas dimensiones, pero presenten debilidades en otras?
-Como instalaciones de tratamiento de residuos, el mayor peso dese asignarse a la dimensión ambiental. Pero entendamos que es muy difícil desvincular esta de las otras dos dimensiones.
No hay ningún problema en que una planta destaque más en un sentido que en otros, pero si por ejemplo asignáramos una puntuación de 0 a 10 a cada dimensión, ninguna de ellas debería permitirse que fuera inferior a 6.
6¿Qué instrumento, en su caso, debería disponer las especificaciones del sello y qué procedimiento de obtención y de acreditación debería establecerse, garantizando ambos cumplir los principios de necesidad, proporcionalidad, eficacia, seguridad jurídica, eficiencia y transparencia? ¿Qué papel pueden jugar las iniciativas de las Administraciones Públicas y las entidades privadas, con unos criterios consensuados entre las partes bajo esquemas voluntarios y con la participación de entidades de certificación?
El sello debe tener como finalidad orientar el modelo de implantación en el sentido de:
-Una impecable gestión de los residuos
-La menor huella de carbono, lo cual excluye determinados residuos (ya citamos el caso de la ganadería industrial.
-La menor distancia de procedencia de los residuos y de destino de la energía obtenida (excepto en el caso de aquellas de cogeneración que vierten a la red eléctrica y el destino es dicha red)
-Los proyectos construidos para dar verdadera respuesta a las problemáticas locales
-Los proyectos lanzados por comunidades de autoconsumo.
Si se quiere orientar hacia ahí, esto resulta imposible sin un plan de incentivos. Es algo totalmente opuesto a lo que se está haciendo actualmente, en que los incentivos y subvenciones se destinan a plantas que tratan más cantidad de residuos y producen mayor cantidad de energía (ya que esta se entiende como una reducción de lo que sería el hipotético uso de fósil). Por lo tanto se requiere una asignación de fondos.
En la obtención del sello deben tenerse en cuenta todas las partes implicadas, pero el mayor peso debe corresponder a las comunidades destinatarias de las plantas y que se supone que han participado en el proyecto. También deben participar entidades ambientales y la propia administración. Se trata pues de crear una comisión equilibrada que lo otorgue
7¿Qué mecanismos de seguimiento y renovación periódica del sello serían necesarios para garantizar que las plantas mantienen los estándares de excelencia a lo largo de toda su vida útil, y no solo en el momento inicial de la obtención?
El mecanismo más importante es la transparencia. Muchas plantas actualmente se niegan a proporcionar datos de sus actividades amparándose en el secreto industrial. Pero todo lo que tenga que ver con el medio ambiente no puede estar amparado por este secreto. Muchas veces se utiliza este argumento para intentar ocultar prácticas poco recomendables. A través de los portales de las distintas administraciones autonómicas se debe poder acceder a todos estos datos, analíticas, etc.
Pero si no se establece una obligatoriedad de inspecciones y de tener un cuerpo suficiente de profesionales, es imposible verificar que las cosas se hacen correctamente
8¿Qué dificultades o barreras actualmente existentes resuelve el sello de excelencia?
Si el sello se dota económicamente puede ser in instrumento muy válido para orientar como ya dijimos el modelo deseable de planta, En la medida en que favorece aquellos proyectos que se construyen desde el territorio y para el territorio concitará el consenso social y colocará el biometano en el lugar que le corresponde, que no es el que pretenden las gasistas, el de otro jugoso sector que controlar y facilitador de una rentabilidad fácil.
La barrera de la oposición ciudadana está actualmente más que justificada, por una parte por el mal funcionamiento de numerosas plantas en funcionamiento y por otra por la percepción de unas empresas que vienen a exprimir un poco más la maltrecha España interior.
Análisis detallado de las modificaciones propuestas
Consideraciones previas sobre el artículo 26 del Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, por el que se aprueba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio.
En primer lugar, cuando se lanza este decreto como respuesta a la situación de crisis provocada por el ataque estadounidense a Irán el decreto no puede ocultar que la finalidad del mismo no es acelerar la descarbonización sino afrontar un escenario de escasez de combustibles fósiles.
Si además se comienza el artículo 26 con el título de impulso al biometano en el marco de la reducción de la dependencia energética exterior, se pone claramente el acento en el tema de la “reducir la dependencia exterior de energía fósil” y no en la “reducción del consumo de energía fósil” o en la “reducción en general del consumo de energía” que es de lo que debería tratarse.
Comenzar con fijar unos objetivos de penetración de biometano establece que el modelo de plantas de biogás que se van a impulsar va a priorizar la obtención de energía por encima del tratamiento correcto de los residuos, lo cual asigna a la circularidad un papel totalmente secundario.
Parece que los únicos usos que se contemplan para el biometano son los de sustituir el consumo de gas natural o su licuación para otros usos distintos al transporte. No olvidemos que las plantas destinadas a la producción de biometano son las que mayor tamaño requieren para obtener rentabilidad y por tanto aquellas que van a tener una mayor dependencia de energías fósiles y cuya gestión a causa de las enormes cantidades de digestato va a ser más complicada. Sistemáticamente jamás se ha apoyado o se ha hecho testimonialmente, otros usos para el biogás como puede ser el de la generación eléctrica. El priorizar este uso serviría a varios objetivos:
-Por una parte se trata de las instalaciones de generación con mejor relación entre superficie y potencia de planta, con lo que se podría prescindir de más eólica y fotovoltaica, que tienen una mucho peor relación.
-Se trataría de pequeñas plantas (la cogeneración permite pequeños desarrollos) que podrían proporcionar la necesaria estabilidad al sistema eléctrico, que actualmente sólo la puede conseguir con el almacenamiento o las centrales de ciclo combinado.
- Las plantas pequeñas y medianas de cogeneración son ideales para tratar residuos de grandes industrias y de explotaciones ganaderas, requieren menos superficie agrícola como destino del digestato con lo que disminuyen los riesgos ambientales. Estarían más de acuerdo con un concepto de circularidad.
- Se trata del modelo a impulsar en las diferentes estaciones depuradora de aguas residuales (EDAR) de las ciudades por su idoneidad. Al generar electricidad y calor se vuelven óptimas para instalaciones ganaderas o para municipios.
El priorizar el tema de la energía, sin duda va a hacer depender el desarrollo del biometano de la generación de residuos en lugar de priorizar la reducción de los mismos. Esta jerarquía de valores contradice totalmente el principio de “el que contamina paga” principio que, si se aplica, obligaría a industrias, tanto de ganadería como de otro tipo, a crear sus propias plantas de tratamiento y autoconsumo diversificando la producción y haciendo prescindible la cercanía de la red gasista.
No tranquiliza para nada que se coloque como documento de referencia en la consulta el estudio de Sedigás (patronal gasista):
-Se trata de un estudio hecho por la patronal del gas, patronal cuyo único objetivo ha sido siempre impulsar el consumo del gas fósil y que ahora pretende diversificar su negocio introduciendo el biometano. Dicho estudio proporciona datos que no sabemos de dónde provienen, por lo que no lo consideramos para nada fiable. Al menos debería haber ido acompañado de las bases de datos en que se asienta.
Dicho estudio tiene además un fallo muy importante, contempla una capacidad máxima de producción de 163 Tw, pero atribuye un 36,1% de la generación a cultivos intermedios.
En Alemania, con unas condiciones de recursos hídricos mucho mayores que en nuestro país, y dónde tradicionalmente se ha alimentado las plantas con cultivos intermedios han llegado a la conclusión de que eso es un derroche de recursos, no es sostenible y es más eficiente dedicar los cultivos a alimentación que a producción de energía. De hecho su legislación al respecto se hace cada vez más restrictiva.
Por lo tanto es una locura lo que ha hecho Sedigás de incluir estos como parte de la producción de biometano.
Si quitamos ese 36,1 % de cultivos intermedios, quitamos de un plumazo 58,8 teravatios y nos quedamos sólo con 104 Tw.
Dicho estudio habla de un volumen de residuos pero no tiene en cuenta su distribución geográfica que es lo que realmente puede hacerlos disponibles para planta.
El modelo que se contempla, únicamente vinculado a inyección en la red gasista es posiblemente el menos eficiente pero el que más responde a los intereses de las productoras, comercializadoras y del gestor de la red, ENAGÁS por varias razones:
1- Según Enagás, la red gasista principal tiene sobre los 11.000 km de extensión, dicha red contiene un inmovilizado aproximado de 4,6 Teravatios de gas, inmovilizado que lo está a perpetuidad, ya que para el gas llegue a destino debe empujar desde su inyección para empujar el saliente.
2- Aunque se electrifique todo lo electrificable, el consumo actual de gas fósil, que es según el ministerio de 333 Teravatios no va a poder sustituirse por el mejor escenario de producción sin una reducción consistente de consumo.
3- Una red de 11.000 km en tubos de 80 cm de diámetro y a 70 bares tiene pérdidas muy significativas de gas, tanto en los lugares de producción, de inyección, destino, y en la propia red. Por ello no tiene sentido basar todo el modelo en dicha red. Puede ser un modelo apropiado cuando se puede despilfarrar el recurso o cuando no preocupan las emisiones, pero no lo es en absoluto en el panorama que se abre.
La biodigestión es una buena solución para el tratamiento de los residuos pero jamás debe contemplarse como una solución al problema de nitratos provocado por la agricultura y la ganadería industrial debido a que, como el sector bien conoce, la biodigestión deja intacta la cantidad de nitrógeno presente en los purines de cerdo, ya que actúa sólo sobre la materia orgánica, Por esta razón, cuando se propone el biogás como solución pasan dos cosas:
1- Se sobredimensionan las plantas para compensar el escasísimo potencial de biometano de los purines.
2- Se concentra en un punto lo que antes estaba distribuido en zonas más o menos amplias.
3- Se abre la puerta a una mala gestión del digestato para abaratar costes, tal y como está sucediendo con la valorización agrícola de los purines.


