
Nos dicen que la ganadería industrial es necesaria para alimentar a todo el mundo, pero en realidad la pregunta es: ¿podemos sobrevivir en un mundo con ganadería industrial?
Las macrogranjas industriales, que albergan a miles o incluso decenas de miles de animales, se promocionan como la única forma de proporcionar alimento suficiente para la creciente población mundial. Pero, en realidad, estas macrogranjas son crueles y destructivas, y provocan sufrimiento animal, injusticias humanas y daños medioambientales.
Los bancos de desarrollo global, como el Grupo del Banco Mundial ( Corporación Financiera Internacional – CFI ), están inyectando miles de millones de dólares en proyectos en países en desarrollo. Están convencidos de que la ganadería industrial es la única manera de gestionar el sistema alimentario mundial, a pesar de que las pruebas en los países que albergan estas macrogranjas industriales cuentan una historia diferente.
- En Ucrania: los residentes han descubierto una grave contaminación de sus recursos hídricos justo al lado de la macrogranja avícola de Vinnytsia. Además, los residentes locales que protestaron por estos daños se han enfrentado a represalias preocupantes.
- En Ecuador: la gigantesca empresa Pronaca ha construido enormes macrogranjas porcinas y avícolas en las tierras tradicionales de los indígenas Tsáchila sin su permiso. Estas instalaciones producen suficientes desechos animales como para llenar 80 contenedores de carga cada día, contaminando las vías fluviales y causando enfermedades entre la población local.
- En China: se están construyendo «hoteles para cerdos» gigantes. Estos monstruos de 13 pisos albergan a 30.000 cerdos y en ellos nacen 840.000 lechones cada año. Hacinar a tantos animales en espacios confinados no solo es increíblemente cruel, sino que también crea el caldo de cultivo perfecto para la próxima pandemia mundial: los cerdos están menos sanos y tienen sistemas inmunitarios más débiles, lo que los hace vulnerables a enfermedades que también pueden infectar a las personas.
Todos estos ejemplos reciben financiación del Grupo del Banco Mundial (CFI), generando contaminación y provocando injusticias para las mismas personas a las que se supone que estos bancos deben ayudar. En última instancia, estos bancos globales se sostienen con los impuestos de ciudadanos de todo el mundo, por lo que es nuestro dinero el que se malgasta en estos proyectos crueles y destructivos.
Y, sin embargo, existen mejores formas de producir nuestros alimentos; formas que son mejores para las personas, los animales y el planeta.
La agroecología —una agricultura sostenible que trabaja con la naturaleza— se basa en prácticas que se han utilizado durante miles de años, fundamentadas en la interacción entre los cultivos, los animales y las personas. Estos métodos de eficacia probada pueden producir alimentos en abundancia respetando los derechos de las personas y protegiendo el medio ambiente.
Entonces, ¿por qué el Grupo del Banco Mundial (CFI) financia macrogranjas industriales crueles y destructivas?
Vídeo de Stop Financing Factory Farming


