Ante el anuncio, publicado el 8 de enero de 2026 por el Ayuntamiento de Hellín, de un proyecto para instalar una macrogranja de cría de terneros en Hellín, en la pedanía de Torre Uchea, los vecinos de este núcleo de población queremos hacer pública nuestra oposición a este proyecto y explicar las causas principales que la justifican.
Imaginense, por un momento, mas de mil cuatrocientas vacas a menos de 200 metros de sus casas, con un estercolero de 1.400 metros cuadrados y con una balsa de residuos emitiendo de forma continua gas metano, amoníaco y óxido nitroso. El nivel de ruido, olores, riesgo de contaminación y de posibles enfermedades que ello les supondría.
El territorio afectado presenta un predominio abrumador de agricultura ecológica certificada en el 90 % de la superficie, configurando un modelo territorial agrario sostenible, estable y reconocido, que constituye la base económica, social y ambiental de la pedanía. El proyecto de macrogranja supone un alto riesgo de contaminación del acuífero, sin que se contemplen suficientes medidas para evitar filtraciones. El riesgo de que este modelo agrícola se destruya es muy elevado y con
ello aumentaría claramente el riesgo de despoblación de la zona. Un entorno medioambiental limpio y sano favorece la fijación de la población de la aldea y su perpetuidad.

Lo que nos mueve a rechazar estas instalaciones es la defensa de una población y de un territorio agrícola de protección ecológica que comporta un modo de vida. Así nos lo enseñaron nuestros mayores, para ello lo trabajaron y ahora nos toca defenderlo.
La Torre Uchea es una pedanía que, de acuerdo con la propia información del Ayuntamiento de Hellín, cuenta con 22 personas empadronadas y supera los 60 habitantes en verano. La Torre Uchea tiene su origen en el año 1931, cuando una familia de Yeste emigró como consecuencia de las expropiaciones llevadas a cabo para la construcción del Pantano de la Fuensanta, y en la cual siguen viviendo los miembros de la tercera y cuarta generación. Nuestro recurso natural más importante es el agua que procede de una fuente que nace en la pedanía y gracias a la cual todos los cultivos son de regadío, con más de 300 hectáreas, fundamentalmente de albaricoques y almendros.