El consumo de carne en los países desarrollados ha alcanzado niveles totalmente insostenibles

«Si el consumo alimenticio de España volviera a los patrones de la dieta mediterránea de antaño, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de alimentos bajarían un 72 %; el uso de tierras agrícolas se reduciría un 58 %; el consumo de energía disminuiría un 52 % y el de agua un 33 %».

La ganadería industrial daña nuestra salud; contribuye en gran medida a la crisis climática, a la deforestación y a la pérdida de biodiversidad; contamina el agua, el suelo y el aire; pone algo tan importante como nuestra alimentación en manos de grandes empresas que solo buscan su lucro, y mantiene a los animales confinados, hacinados y sobremedicados.

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