La ganadería industrial no puede ser la normalidad

La ganadería industrial ha disparado el riesgo de transmisión de enfermedades originadas por animales salvajes cuyos hábitats se ven dramáticamente afectados por la deforestación, además de generar un incremento global de las infecciones resistentes a los antibióticos.
 
Ya en 2002, Compassion in World Farming, organización internacional que forma parte de esta Coordinadora Estatal, publicaba un informe con datos del Banco Mundial y de la ONU sobre la industria ganadera que fueron cruzados con informes acerca de las enfermedades transmitidas a través del ciclo mundial de producción de alimentos. La conclusión era que la imposición del modelo industrial de ganadería estaba generando un incremento global de las infecciones resistentes a los antibióticos, así como arruinando a l@s pequeñ@s productor@s y promoviendo el crecimiento de las enfermedades transmitidas a través de los alimentos de origen animal.
 
 
- En 2016 los lechones de las explotaciones industriales de la provincia china de Guangdong comenzaron a enfermar por un coronavirus que afecta a las células que recubren el intestino delgado de los cerdos.
 
- En 2018 un informe publicado en Nature señalaba a China como foco destacado de la aparición de nuevos virus y enfatizaba la alta posibilidad de su transmisión a los seres humanos, apuntando que el incremento de explotaciones ganaderas industriales había alterado los nichos de vida de los murciélagos.
 
- En 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señalaban ya la intensificación e industrialización de la ganadería como principal causa de la aparición y propagación de nuevas enfermedades zoonóticas desconocidas; es decir, de nuevas patologías transmitidas por animales a los seres humanos.
 
- En 2005, expertos de la OMS, entre otras organizaciones, elaboraron un estudio en el que trazaron la historia de la producción ganadera desde el tradicional modelo de pequeñas granjas familiares hasta la imposición de las explotaciones ganaderas intensivas de confinamiento industrial. Entre sus conclusiones, el informe señaló como uno de los mayores impactos del nuevo modelo de producción agrícola su incidencia en la amplificación y mutación de patógenos, así como el riesgo creciente de diseminación de enfermedades.
 
- Las condiciones de hacinamiento de los animales en la ganadería industrial convierten a cada animal en una suerte de potencial laboratorio de mutaciones víricas susceptible de provocar nuevas enfermedades y epidemias. Esta situación es todavía más inquietante si consideramos que el número de animales en explotaciones industriales es casi el triple que el de seres humanos. En las últimas décadas, algunos de los brotes víricos con mayor impacto se han producido por infecciones que, cruzando la barrera de las especies, han tenido su origen en las explotaciones intensivas de ganadería.
 
- Desde que la ganadería industrial se ha impuesto en el mundo, los anuales de medicina están recogiendo enfermedades antes desconocidas a un ritmo insólito: en los últimos treinta años se han identificado más de treinta nuevos patógenos humanos, la mayoría de ellos virus zoonóticos inéditos como el actual COVID-19.
 
- Focalizar la acción contra el COVID-19 en el despliegue de medidas de emergencia que no combatan las causas estructurales de la pandemia constituye un error de consecuencias dramáticas.
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