La ganadería del futuro solo puede ser agroecológica

Para transitar hacia unos sistemas agroalimentarios ecológicamente sostenibles, justos socialmente y éticos respecto de otras vidas no humanas, desde la producción hasta el consumo, necesitamos reducir drásticamente el consumo de productos de origen animal y desterrar de nuestras neveras los producidos con métodos industriales.

 

La producción agroecológica genera alimentos intentando imitar lo mejor posible el funcionamiento de la propia naturaleza. Procura sacar el máximo aprovechamiento de los recursos locales (agua, suelo, trabajo…) sin comprometer su disponibilidad futura, al contrario que la ganadería industrial.
 
La ganadería extensiva con base agroecológica nos abastece de carne, huevos o lácteos sustentándose en los recursos naturales locales, no transgénicos, con razas autóctonas y el mínimo uso posible de medicamentos. Contribuye a la generación de servicios ecosistémicos y mantiene empleos que sostienen un mundo rural vivo. Además, se cierran ciclos de materia y energía al utilizar los desechos de unos procesos para sostener otros, como el abono animal para fertilizar los cultivos, y se aprovechan recursos de los que los humanos no se podrían alimentar directamente.
 
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