El anuncio de Campofrío lo pagamos entre todas

La actividad de las empresas cárnicas como Campofrío es responsable de la contaminación de los acuíferos y de los suelos, debido a los purines generados en explotaciones donde los animales están confinados, hacinados y sobremedicados. También se contamina el aire por el amoniaco, convirtiendo los pueblos que sufren esta actividad en lugares donde no es posible beber ni cocinar con agua del grifo, y donde tampoco el aire es saludable.

Apostar por la ganadería industrial supone expulsar a la población de las zonas rurales y eliminar la posibilidad de generar riqueza en el territorio mediante actividades económicas saludables para las personas y el planeta.

A pesar de todos estos impactos y muchos otros, estas grandes empresas reciben importantes ayudas públicas. La PAC deber servir para apoyar un sistema alimentario más justo y sostenible, capaz de afrontar los retos de la emergencia climática y de salud global a los que nos enfrentamos.

Es ahora el momento de detener la ganadería industrial y de dejar de pagar económica, social y medioambientalmente su actividad.

 

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