De aquella soja, estos purines

El 80 % de la producción mundial de soja se dedica a la alimentación de los animales de ganadería industrial. Catalunya, responsable de más de la mitad de las exportaciones de carne porcina del conjunto del Estado español, recibe la soja transgénica cultivada en zonas deforestadas de Brasil en el puerto de Barcelona.

Según datos del Observatori del Porcí de la Generalitat de Catalunya, en 2019 se sacrificaron 22,5 millones de cerdos en Catalunya, una media de 6100 al día. En términos industriales, se produjeron casi 1,9 millones de toneladas de carne. De ellas, se consumieron 828 745; un 43 % del total. El 57 % se exportó por todo el Estado español o a países como China, Corea o Japón.

La cabaña porcina catalana ha crecido un 20 % en una década. En 2019 superó los 7,2 millones de animales. La ganadería industrial requiere una gran cantidad de materia prima para fabricar pienso que abastezca a las explotaciones. El gran aumento de la producción de carne, la opresión al modelo de campesinado tradicional en Europa, el precio bajo del transporte marítimo y los acuerdos de libre comercio con EE. UU. y América Latina (que abaratan enormemente las importaciones agroindustriales al suprimir los aranceles) han hecho que las industrias locales de carne se dirijan al mercado internacional para proveerse, sobre todo cuando se habla del «superalimento» para el ganado: la soja.

«La soja y la harina de soja que importa Catalunya requieren una superficie cultivada anual de 1 250 000 hectáreas, que equivale a casi el 40 % de la superficie total del país y el 75 % de la superficie agraria de Catalunya (tierra agrícola y forestal)». Son datos del informe El papel de Catalunya y el Port de Barcelona en la construcción de un sistema alimentario (in)sostenible, elaborado por GRAIN, la revista Soberanía Alimentaría, Biodiversidad y Culturas y la organización La Vía Campesina.

Cada año pasan por los muelles de la capital catalana más de 1,5 millones de toneladas de habas de soja sin procesar, el equivalente a 60 000 camiones. Según datos del Idescat, la gran mayoría proviene de Brasil (52 %), EE. UU. (22 %) y Paraguay (14 %). Puede decirse que, anualmente, la entrada de soja por el puerto de Barcelona supone el equivalente a unas 230 000 hectáreas de deforestación, esto es el 14 % de todos los bosques de Catalunya.

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