Violencia y esclavitud en la factoría polaca que ha llegado a Huesca

 
"Éramos esclavos. No había tiempo para mirar atrás en la cadena. Jamás se detenía la carne que llegaba por la cinta. Cuando venían visitantes, reducían la velocidad de la correa a doscientos cerdos por hora, pero en condiciones normales, iba mucho más rápido".
 
"Algunos se preguntan por qué las autoridades o los sindicatos no intervenían para proteger los derechos de los trabajadores. Lo cierto es que no había nada que una cena y un club nocturno no arreglaran".
 
El matadero que no quisieron en Italia se construye en Huesca, con todas las facilidades de la Administración a pesar de un "terrible pasado laboral" y supuestos fraudes al fisco.
 
"Ni a Javier Lambán (presidente de Aragón) ni a Alfonso Adán (alcalde de Binéfar) les preocupó mucho fotografiarse junto al mismo señor italiano que algunos meses antes había salido esposado de su fábrica polaca".
CCAA