No hay agua para cualquier cosa ni a cualquier coste

El ritmo de desarrollo económico y la contaminación del agua son dos de los factores que están ejerciendo una presión sin precedentes sobre la principal fuente de vida del planeta. Si a esto le añadimos el fuerte impacto del cambio climático y la transformación de la dieta hacia un mayor consumo de proteína animal de origen industrial, vemos que no hay agua para todo: no para cualquier cosa ni a cualquier coste.
 
El agua es un recurso finito pero insustituible que hay que repartir entre todos los seres vivos de este planeta y nuestro entorno natural, cada vez más deteriorado.
 
El grueso de este preciado líquido se destina a la producción de alimentos, de forma claramente ineficiente debido a una industrialización más orientada a los beneficios económicos que a un uso racional de este recurso.
 
La FAO alerta de que no podemos seguir apostando por una producción industrial de los alimentos: "para poder garantizar la seguridad alimentaria del planeta es necesario hacer cambios reales en la forma en la que se regula y usa el agua". "Puede haber agua para todo y para todos: pero sólo si la sabemos gestionar de forma apropiada."
 
Puedes leer el artículo completo aquí (resumen cortesía de la Plataforma Loporzano SIN Ganadería Intensiva).
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